Cómo echar a un hijo de 30 años de casa legalmente

Si te preguntas cómo echar a un hijo de 30 años de casa, la vía legal es requerirle por escrito que se marche y, si no lo hace, presentar una demanda de desahucio por precario: un procedimiento civil en el que solo el juzgado puede ordenar el desalojo. Si vive en tu vivienda porque tú se lo permites, sin contrato y sin pagar renta, jurídicamente es un ocupante en precario. Tener 30 años, 25 o 40 no cambia el procedimiento, pero sí influye en algo clave: la posible obligación de alimentos de los padres. En esta guía te explicamos los pasos, los límites y qué no debes hacer nunca.

¿Puedo echar a mi hijo de casa si es mayor de edad?

Sí, en principio puedes. La mayoría de edad no da a un hijo derecho a seguir viviendo indefinidamente en la vivienda de sus padres contra su voluntad. Si eres el propietario (o tienes otro título que te da derecho a poseer la vivienda), puedes retirar el permiso que le diste para vivir allí.

Ahora bien, “poder” no significa hacerlo de cualquier manera. Que la casa sea tuya no te autoriza a sacarlo por la fuerza ni a cambiar la cerradura: la vivienda es también, de hecho, su domicilio, y cualquier salida forzosa debe pasar por el cauce legal. Además, al ser tu hijo, el juez puede valorar circunstancias familiares que no existen con un ocupante ajeno.

Cómo echar a un hijo de 30 años de casa: es precario, no un delito de usurpación

Cuando un familiar vive en tu casa porque tú se lo permitiste, sin firmar contrato y sin pagar renta, ocupa la vivienda en precario. No es un delito de usurpación ni de allanamiento de morada: no entró por la fuerza ni contra tu voluntad, sino por tu tolerancia. Por eso la solución no está en la vía penal, sino en la vía civil. Por el mismo motivo, los juicios rápidos que la reforma de 2025 prevé para casos de usurpación o allanamiento, pensados para ocupaciones sin consentimiento, no suelen ser el cauce adecuado en este caso.

Esta distinción marca todo el proceso. En el precario:

  • No hay contrato de arrendamiento ni renta pactada.
  • El propietario (o titular con derecho a poseer) puede reclamar la vivienda cuando decida retirar su consentimiento.
  • El ocupante no tiene un título que le permita permanecer indefinidamente.
  • Estar empadronado en la vivienda no le da derecho a quedarse: el padrón es un registro administrativo, no un título de posesión.

Hay un matiz importante: si tu hijo te paga una cantidad fija y periódica a cambio de vivir allí, podría discutirse si existe un arrendamiento verbal. En ese caso la vía sería otra (desahucio por impago o por expiración del contrato). Si no tienes claro en qué situación estás, puedes empezar por hacer el diagnóstico de tu caso, que identifica en pocos pasos qué vía legal encaja.

Cómo echar de casa a un hijo mayor de edad paso a paso

Paso 1: hablarlo y, si no funciona, buscar mediación

Antes de cualquier trámite, conviene una conversación clara: que quieres que se independice, por qué y en qué plazo. Acordar una fecha o un apoyo temporal para que alquile puede resolver el conflicto sin llegar al juzgado. Si la relación está muy deteriorada, la mediación familiar ayuda a negociar la salida y a dejar los acuerdos por escrito.

Paso 2: el requerimiento formal para que abandone la vivienda

Si el diálogo no funciona, el siguiente paso es requerir formalmente a tu hijo para que se vaya. Este requerimiento sirve para acreditar ante el juzgado que retiraste tu consentimiento y que le diste la oportunidad de marcharse voluntariamente.

La forma más segura suele ser el burofax con acuse de recibo y certificación de contenido, porque prueba qué dijiste, cuándo y que lo recibió. En él se acostumbra a:

  1. Manifestar de forma clara que retiras el permiso para seguir viviendo allí.
  2. Solicitar que abandone la vivienda de manera voluntaria.
  3. Conceder un plazo prudencial para que organice su salida y retire sus pertenencias.

Muchos casos se resuelven aquí, sin necesidad de pleito.

Paso 3: la demanda de desahucio por precario

Si, pese al requerimiento, no se marcha, la forma de echar a un hijo de casa legalmente es interponer una demanda de desahucio por precario ante el juzgado de primera instancia del lugar donde está la vivienda. Con ella pides al juez que declare que la ocupa sin título y que ordene su desalojo.

Para este procedimiento necesitarás, por regla general, abogado y procurador. Ten en cuenta que:

  • Deberás acreditar que eres titular con derecho a poseer la vivienda (por ejemplo, con la escritura o una nota simple).
  • Tu hijo podrá defenderse y alegar si cree que tiene algún título que le ampare o circunstancias que el juez deba valorar.
  • Desde la Ley de Vivienda de 2023, en los desahucios que afectan a vivienda habitual pueden exigirse requisitos adicionales en ciertos casos (por ejemplo, información sobre la posible vulnerabilidad del ocupante o un intento previo de conciliación o mediación). Tu abogado te dirá si se aplican a tu situación.
  • Los plazos dependen del juzgado y de su carga de trabajo: puede llevar semanas o varios meses, y no conviene fiarse de calendarios exactos.

Si la sentencia te da la razón, será el juzgado quien fije la fecha de lanzamiento y ejecute el desalojo con las garantías legales. El desalojo lo ordena y lo lleva a cabo la autoridad judicial, nunca tú por tu cuenta.

La obligación de alimentos: lo que cambia cuando es tu hijo

Aquí está la gran diferencia con cualquier otro ocupante. Los padres pueden tener la obligación legal de prestar alimentos a sus hijos, también mayores de edad, cuando estos carecen de medios. En sentido jurídico, “alimentos” incluye sustento, habitación, vestido, asistencia médica y, en su caso, formación.

Que exista esa obligación no significa que estés obligado a mantenerlo en tu casa de por vida. Los tribunales suelen valorar factores como:

  • La edad y la capacidad para trabajar. No es lo mismo un hijo de 19 años que termina sus estudios que uno de 30 años con formación y aptitud para trabajar.
  • Si la falta de recursos le es imputable. Si no trabaja ni busca empleo por falta de aplicación propia, la obligación de alimentos puede reducirse o extinguirse.
  • Si estudia con aprovechamiento o está en un proceso real de inserción laboral.
  • Discapacidad, enfermedad o especial vulnerabilidad, que pueden justificar una protección mayor.
  • Tu propia capacidad económica como progenitor.

Además, la obligación de alimentos, cuando existe, no siempre tiene que cumplirse con convivencia: según el caso, puede plantearse de otras formas, como una ayuda económica. Por eso, si temes que tu hijo alegue que le debes alimentos, conviene preparar el caso con un abogado antes de demandar.

Si la vivienda es de ambos progenitores y uno no está de acuerdo, o una sentencia de divorcio atribuyó su uso, el análisis jurídico previo es imprescindible.

Lo que NO puedes hacer bajo ningún concepto

Por muy tensa que sea la convivencia, hay actuaciones que están prohibidas y que pueden convertirte a ti en responsable de un delito o de daños:

  • No cambies la cerradura mientras tu hijo viva allí o conserve dentro sus pertenencias.
  • No lo eches por la fuerza ni recurras a terceros o empresas que prometen desalojos rápidos mediante presión, amenazas o coacciones.
  • No cortes los suministros (agua, luz, gas) para forzar su marcha.
  • No retengas sus objetos personales ni le impidas entrar a recogerlos.

Estas vías, además de ilegales, pueden dar la vuelta a tu situación jurídica. El único camino seguro es el judicial, aunque sea más lento.

Si hay violencia o amenazas en casa

Si tu hijo te agrede o amenaza a ti u otros convivientes, lo prioritario es tu seguridad: llama al 112 si hay peligro inmediato y presenta denuncia ante la Policía, la Guardia Civil o el juzgado. En el procedimiento penal pueden acordarse medidas de protección, como una orden de alejamiento, que pueden implicar su salida del domicilio. Un abogado puede coordinar esa vía con la civil.

Puedes encontrar más contenidos sobre estas situaciones en la sección de precario y cesiones de vivienda.

Preguntas frecuentes

¿Cómo echar a un hijo de 30 años de casa si no quiere irse?

Primero, requiérele por escrito (preferiblemente por burofax) que abandone la vivienda en un plazo razonable. Si no lo hace, presenta una demanda de desahucio por precario. A los 30 años, si tiene capacidad para trabajar, suele ser más difícil que pueda ampararse en la obligación de alimentos para quedarse, aunque el juez valorará cada caso.

¿Puedo echar a mi hijo de casa de un día para otro?

No. Aunque sea tu vivienda, no puedes expulsarlo por la fuerza ni cambiar la cerradura con él dentro. Lo correcto es el requerimiento previo y, si no se marcha, la vía judicial. Solo el juzgado puede ordenar y ejecutar el desalojo, salvo que existan medidas de protección acordadas por violencia.

¿Cómo echar a un hijo de casa legalmente sin abogado?

El diálogo, la mediación y el requerimiento previo puedes hacerlos por tu cuenta, aunque es recomendable asesorarte. Para la demanda de desahucio por precario, en general, necesitarás abogado y procurador, que además te ayudarán a acreditar la titularidad y a valorar posibles obligaciones familiares.

¿Cuánto tarda en resolverse un desahucio por precario contra un hijo?

Depende del juzgado y de su carga de trabajo, por lo que no hay un plazo fijo. De forma orientativa, puede llevar desde algunas semanas hasta varios meses. Un requerimiento bien planteado o un acuerdo en mediación a veces evita el pleito y acorta mucho los tiempos.

¿Y si mi hijo alega que no tiene adónde ir o que le debo alimentos?

Es una alegación que el juzgado puede valorar, sobre todo si hay vulnerabilidad, discapacidad o estudios en curso. Por eso conviene analizar antes tu caso con un abogado y prever cómo responder a ese argumento.

Este contenido es orientativo y no sustituye el asesoramiento de un abogado. Cada situación familiar y patrimonial tiene particularidades, por lo que te recomendamos consultar tu caso con un profesional antes de dar cualquier paso.

Sigue leyendo

Ver todo sobre precario y cesiones →